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1.
El personaje es un niño que gatea a carcajadas,
Carantoñas de payaso le acompañan con sus pasos.
Se yergue, se embellece, florece.
Despierta.
Ya se siente, y se nace.
Mira a un lado, al que le hablan.
Se retuerce en otras palabras.
Ya no sabe, ya se ve.
Recrece, se envejece en un adulto.
Está serio.
Oscila en el tiempo que no entiende.
Mira a un lado, del que no le hablan.
Se estremece, no comprende.
¿Qué palabras son el camino?
¿En qué verdad ha de meterse?
Se hace un lío, se hace un nudo y se endurece.
Entristece.
Ríe en sí, donde se pierde.
2.
BAJO CUERDA...
El cuerd@ impone al loco los límites para determinar su locur@.
Sin embargo esa determinación a menudo no es más que la denotada envidia de la cordura, por ser ajena a la locura.
¿Qué hay más intenso y dificil que vivir la vida día por día? Entendiendo,
sabiendo, que no hay nada más allá de este momento que disfrutamos, y por eso hacerlo
intenso, despreocupado y a la vez centrado en lo que estás viviendo se vuelve complicado.
¿Quien hay más cuerdo que el propio loco que entendiendo la locura de su
cordura decide volverse loco para no sentir la enfermedad de la tristeza,
la represión de sus sentimientos, la evasión de vivir su propia vida,
intereses, sentimientos...? Y ser así loco ante el resto que ha vendido su voluntad a la
cordura.
Sigue loco, corazón!!
que en la intensidad de ese sentimiento quiero,
extenuarme, perder el aliento,
que vivir lo único que tenemos al extremo
es aprovechar al máximo lo único de lo que somos dueños,
...nosotros mismos.
3.
Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas...
4.
El impulso es arrebatador,
Los corazones salpican.
La expresión facial se amplía,
Los ojos, prismáticos de precisión.
Un torbellino que gira en sí.
Ladradora mordedura que provoca rabia.
Un ademán serio.
Implosión exterior.
Alas propias desempeñando su función.
El eco arrastra por los oídos los gritos al aire:
El rebuznar del gallo, el aullido del ratón.
La palabra inconexa que libera, que
Prende la chispa del corazón.
Adaptación personal.
Ubicación de todo.
Abriendo puertas en sólidos muros.
Corrosivo para el aburrimiento.
Tu cuento.
Tu personal y público encuentro.
5.
Lokura
Lokura de cura
O de ura*
No hay lokura
Ni cordura
Transmutando palabras
Llegando a la esencia
Navegando entre letras
Transplantando conceptos
Aireando recuerdos
Lokura de cura
O de agua
O de alma
Según se sienta...
Según se vea.
*- agua en Euskera.
6.
Voz 1: Habitación de veinte puertas
Voz 2: Pensamiento súbito, afilado
Voz 3: Me voy al sueño sin cama
Voz 2: Cuando quiera me lo demuestro
Voz 1: Un huracán rodea la mente dejando intacto lo sensible
Voz 2: El chico con mochila tirado en el banco me miraba fijamente y me recordó cierto veneno y cierta mirada o incierto yo
Voz 3: Porque dos horas para un niño son cuatro horas para un adulto. Porque el tiempo vuela, pero vuela más alto contigo, telonera de la lucidez, tahúr del azar.
Las voces se mezclan con el rumor del exterior que desafina desafíos y desvelos. Desvarío. Desatino. Destino.
7.
uN cOcinERa loco
- Desde luego es un locura que te vuelve loco para bien, estás completa, estás radiante, estás seguro, todo es posible, todo es eterno... toda esa locura... es... etérea...
Y lo difícil es no pensar que será eterno. –
(Locura fugaz) un momento sólo un momento por favor... lo necesito
(Locura perenne) no más por favor, necesito descansar, ya no puedo con nada más
- ¿Habrá una locura intermedia? Aquella que ni para ti ni para mi, nada de grises, sólo blanco o negro, nada de rosas, sólo rojo o blanco, nada de naranjas, solo amarillo y rojo, nada de violetas, solo amarillo y azul... nada de mezclas... nada de mezclas... nada de mezclas...no, eso no puede ser. -
- La mezcla enriquece, te hace crecer, experimentar, descubrir,... más mezcla... más mezcla para esta locura, necesito locas-necesito cuerdas, necesito medios/locos- necesito medios/cuerdos, pero entonces... ¿me estaré volviendo loco?-
POCIÓN DE LOCURA
Ingredientes:
Mezcle usted un poco de color (el que le pida el cuerpo),
Y un aire de desprecio por lo normal (sí, ponga usted su parte más anormal, que no subnormal), Añádase algo de esperanza (esa en la que nadie cree), Ponga algo de desengaño (de ese que no queremos sufrir).
Agítelo usted bien y explote cuando quiera; está en todo su derecho.
Autor: Un loco que Exploto dE Tanta Normalidad
Los ojos del loco ven locura, los ojos del cuerdo ven locura
8.
Elige el desorden grave mental que tiene un origen físico o emocional y caracterizado por la pérdida de contacto con la realidad que más te guste:
A través de una máscara veo la jaula que me encierra. Alrededor, el absoluto silencio la única voz que escucho.
La habitación es minúscula. Un póster de una mujer en bikini cuelga de una de las paredes rojas. No soy capaz de mirar a los ojos al tipo que tengo enfrente.
Cuatro paredes amarillentas delimitan la sala. En una de ellas una puerta entornada. Los que estamos aquí nos miramos con extrañeza y deambulamos sin rumbo fijo.
Nuestra casa es de techos altos; escaleras que suben y bajan; personas que se pierden y se encuentran; azares; sorpresas en cada esquina.
Un mundo por delante, por detrás, por los cuatro costados.
9.
Fíjate tú que el médico me ha dicho que estoy loco. Dice que es normal y que es una locura pasajera, transitoria, ¡no te jiba! Claro como el que la sufre soy yo... ¡pues importa un pepino!
Sin ir más lejos, el otro día iba a coger el coche y la muy puñetera se empeñó en que cogiera la bicicleta; o cuando esta mañana tiré el cigarrillo al suelo, éste rebotó de nuevo a mi mano, la cual, incitada por la locura, me hizo apagarlo y tirarlo a la papelera. Pero no queda ahí la cosa, tenía que coger un vuelo por negocios a Frankfurt y acabé viendo a Bette Davis con mi vecino, aunque mi locura transitoria me hizo preferir a Olivia de Havilland ¡caramba con mi dichosa locura!
Cuando yo quiero ver un partido de fútbol, ella se empeña en telefonear a un viejo amigo; si yo digo derecha, ella dice izquierda; si yo quiero tierra ella dice “vuela”; cuando quiero insultar, me lava la boca con jabón... ¡ya está bien! ¿no?
Pues no, porque en el preciso momento en que me iba a instalar en mi aburrida rutina, me obligó a perseguir mis sueños con todas mis ganas.
De todas formas, no debería preocuparme, según el diagnóstico del doctor mi locura desaparecerá cuando la gran Sombra oscurezca mis días.
10.
Aparece una torre, casi espiral, como un barco que navega en un rumbo pendular. Repleto de rejas, ventanas, precipicios y escaleras. El suelo permite ver el piso inferior y superior. Todo lleno de gente. Ancianos, borrachos, modelos, políticos, curas..., mujeres y hombres. No hay niños. Unos se arrojan fuera. El agua no salpica, engulle. Hay risas que se transforman en rostros serios. Miradas de búho. Retumba, retumba. Escenas repetidas. Los pasos dados hacia atrás. Me intrometo. Me meto dentro de lo que fuera soy. Ahí aparezco, solo en el banco de la estación. Roto en gota que perfora un sino para abrir los ojos y descubrir que el vaivén es cierto.
11.
Salís del restaurante a la noche viscosa. La chica te aferra fuertemente de la mano. Subís juntos la cuesta empedrada y cruzáis por entre las mandíbulas de un arco demasiado angosto. En sus tinieblas yace, quizá muerto, un tipo impecablemente trajeado en blanco nácar, con el que casi tropezáis; un matón le custodia en un ataque de asma y tos. Ella y tú accedéis a la plaza, que rebosa actividad a pesar de la noche inhóspita. Una multitud de parejas de rostro fugaz os atropellan circulando en todas direcciones. El lazo de vuestras manos se deshace y la turba confusa arrastra a tu acompañante. Te encuentras desorientado en un infierno de alas de sombrero y abrigos de chinchilla. La buscas, pero en la asfixia de sombreros sólo hallas desesperación. Debes haberla perdido para siempre, comprendes con terror súbito. La multitud te empuja afuera de la plaza, más allá de los arcos, a la calle sembrada de piedras. Bajo el desamparo de la luna sucia adecentas tu maltrecho traje de blanco nácar. La última respiración que sentirás no será la tuya propia, sino el aliento enfermo de quien tras de ti ya te ha apresado el cuello y lo oprime sin piedad.
12.
Nos rodea el blanco y lo oscuro. Intermitentemente. Fogonazos, cuerpos en éxtasis - Se deshace en mi boca. Absorbe mi saliva y desata mis músculos - Nos miramos alucinar. No nos importan los… sólo nuestras miradas cuentan. La pequeña habitación se convierte en El Laberinto. Es fácil enloquecer si vuelvo a ser niño y, aquí, todos somos niños envueltos en colores metarracionales. Sístole-diástole ultraconsciente: cada segundo, dos o más conclusiones… la vida comienza a tomar forma y sentido y yo me animo a bailar.
13.
Puro.
Cuéntamelo, sé puro.
Desencadena la verdad que amarras,
Libérate.
Descansa tus miedos y mírame.
Dime lo que piensas sin ocultar nada.
Vacía tus rincones de pensamientos desconocidos.
Piénsate en mí por un momento.
Habla hacia fuera,
Con esas palabras con las que te hablas.
Refléjate en mi espejo.
No te avergüences de lo que digas,
Esos pensamientos existen mas allá de tu cabeza.
Si crees que expresarlos te coloca en posición de loco,
Es simplemente porque nadie los cuenta,
Porque todos creen que es una postura alocada.
Y es ese el secreto,
Que todos poseemos esa locura,
Que está oculta por miedo a ser loco.
¡Pero si ya la contienes, ya lo eres!
Atrévete a averiguar lo loco que estas,
Y quizás descubras que no estas loco.
14.
El viento destino me ciega las palabras huecas (las manos se deslizan revoloteando en el aire). Me encuentro y me pierdo sucesivamente (mirada al infinito) afrontando mis propias sensaciones… (ahora mete la cabeza entre las manos), aunque me asusten. Pero me ocupa y preocupa lo que me rodea (lo dice con aire serio y profundo. Parece menos cuerdo que antes, más fuerte). Si me dejo llevar, tengo que esconderme entre los demás, anularme (seduce con la mirada). Ahora doy miedo (Se ríe. Cuando nos conocimos se reía menos) porque busco cementerios de máscaras en las calles más concurridas (aprieto la mandíbula y rechinan mis dientes)
15.
La sombra del desierto son las flores,
El ansia del cielo es la tierra,
La paranoia del fuego es el agua,
La mirada del loco es la vida.
Los ojos del loco ven locura, los ojos del cuerdo ven locura