UN FINAL
La máxima de no darse por vencido, ni aun vencido pasó a mejor vida el día que las palomas le sacaron los ojos a los buenos propósitos de año nuevo.
A los 15 tenía algo de sentido, pero ahora, con 60 años de carrera, reconozcamos que ya no hay dios que crea en ello. Nadie está a salvo, amigo… ni siquiera los rusos saben ya qué hacer con la tumba de Lenin, así que quizás haya llegado el momento de finiquitar la empresa, de clausurar este circo de payasos deprimentes y saltimbanquis impostores. Sube el volumen de la música para que tus vecinos sigan creyendo que tu vida es un sarao continuo, y permite que el revólver haga su trabajo salvándote de un poco exitoso propósito de enmienda…
ULTRAJE
Todavía permanezco horas bajo el chorro de agua de la
ducha… frotando meticulosamente cada centímetro de piel.
Necesité la sentencia de un juez para saber que una falda
corta y unos tacones de aguja son una invitación evidente al
ultraje… Como si fuese ahora, recuerdo al detalle cada
segundo de cada minuto de aquel cuarto de hora. Recuerdo
el primer golpe contra el contenedor de basura, la humedad
del suelo al caer, el puñetazo en la cara, el olor a orín y
desechos, su aliento en mi cuello, sus manos heladas
arañando mis medias, mis muslos, el segundo puñetazo, el
estruendo de su cremallera al deslizarse, el momento en que
dejó de dolerme… Recuerdo como si fuese ahora cuando
aquel tipo cortó de cuajo el hilo que me había unido a la
realidad que había conocido hasta entonces. Recuerdo
enfermizamente cuando para él acabó aquel polvo y para
mi empezó este infierno... El contenedor de basura ya no
está… Paso horas bajo el chorro de agua de la ducha... Han
abierto una floristería en el lugar donde una noche de febrero
de hace 8 años
MI VIDA COMO UN PERRO
Tienes suerte, sabes? Pero no te hagas muchas ilusiones…
También un día yo paseaba de su mano por este parque…
también yo recibí sus caricias y dormí al calor de sus mantas…
Aunque parezca imposible, mis huesos no siempre han
descansado sobre un cartón, ni he tenido que buscar en la
basura algo para comer… Por aquel entonces, antes de que
me abriesen la puerta del coche una mañana de agosto,
yo también fui una preciosidad de ojos almendrados y
cabellos canela... Antes de esperar en el arcén el tiro de
gracia bajo las ruedas de un camión, yo también fui el regalo
de navidad de su hijo…